
Para mas informacion sobre el tema:
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Vean tambien Clorofilazul y Homo et Natura
De los pueblos indígenas de Venezuela
Para
las Comunidades Zapatistas Autónomas en Rebeldía de Chiapas,
Comisión Sexta y La Otra Campaña
Carta
de Hermanamiento en la lucha y otros documentos para aclarar lo que en Venezuela
vivimos y por lo que luchamos:
El Camino de las Comunidades
Entregado en manos del Delegado Zero
Sub Comandante Insurgente Marcos
La “revolución bolivariana” y la lucha de los pueblos indígenas de Venezuela.
Hermanas
y hermanos del Comité Clandestino Revolucionario Indígena.
Comandancia del EZLN
Comisión Sexta y de La Otra Campaña.
Harmano Sub Comandante Insurgente Marcos
En sus manos.
Tzeltalkan, Tojolabalkan, Cholkan, Wayuukan, añunkan, jürüko
añún we, inga anii aye wanükü pürria
Weinü, amana we, ta’tüchakan we, aka werajirai wakuaipawa.
Tzeltales,
tojolabales, choles, wayuu, añú, todos somos humanos, por eso
he aquí nuestra palabra para ustedes,
Hermanos, hermanas, abuelitos, en la defensa de lo que somos.
No hay duda que el levantamiento zapatista del 1º de enero de 1994 y
el posterior desarrollo de la lucha por la autonomía de las comunidades
en rebeldía de Chiapas, no sólo ha representado para todos los
pueblos indígenas del continente una contundente referencia de la persistencia
del espíritu de rebeldía y resistencia de nuestros pueblos,
sino sobre todo, la insurgencia en el tablero de la lucha política
continental de los más inesperados por considerarlos como inexistentes,
los desaparecidos de un pasado lejano, los ya muertos, insignificantes por
ser muy minorías, atrasados, prehistóricos, y cualquier otro
apelativo despectivo con que a lo largo de la historia colonial y neocolonial
se nos ha vaciado de nuestra propia historia.
Ciertamente, la férrea demostración que a lo largo de todos
estos años de lucha las comunidades autónomas zapatistas en
rebeldía han sostenido en contra de los más poderosos enemigos,
forma parte de la larga lucha de resistencia que todos los pueblos indígenas
del continente han mantenido por más de 500 años; sin embargo,
por primera vez, esta resistencia ha sido asumida con la resuelta decisión
de ser y ejercer, de una vez y para siempre, la autonomía y libertad
sin pedir permiso. Tal es la más grande enseñanza zapatista
a todos los pueblos indígenas del mundo.
Así lo hemos entendido y, por ello, hemos atendido al llamado de la
Sexta Declaración de la Selva Lacandona y de la Otra Campaña,
pues, muy a pesar de que en nuestro país las fuerzas que actualmente
ocupan el poder del Estado-gobierno de Venezuela se autoproclaman como “socialistas”,
“revolucionarias” y “anti-imperialistas”, nuestra
lucha por la sobrevivencia de nuestras comunidades y culturas es hoy por hoy,
nuestra más grande urgencia.
Decimos esto, pues, por encima de los discursos anti-Bush y supuestamente
anti-neoliberales de nuestro Presidente Hugo Chávez, es un hecho que
los planes de desarrollo económico de la llamada “revolución
bolivariana” están basados y representan la puesta en marcha
de los más grandes e importantes proyectos y programas de las transnacionales
de la globalización, de sus representantes entes financieros (FMI y
BM) y del Estado norteamericano en nuestro país.
Por solo mencionar un ejemplo, lo que para los pueblos indígenas y
campesinos de México representa el Plan Puebla-Panamá en cuanto
al despojo de sus tierras, la liquidación de sus economías de
subsistencia y pérdida de recursos bioenergéticos, para nosotros
está siendo expresado a través de los llamados Ejes de Desarrollo
vinculados al gran programa imperial denominado “Infraestructuras de
Integración de la Región de Sur América” (IIRSA),
y que de manera “desconcertante”
( para usar la palabra utilizada por el Sup Marcos en sus últimas declaraciones),
constituye el eje central de la política económica de la “revolución
bolivariana” del Presidente Chávez.
A simple vista de los más poderosos medios de comunicación internacional,
así como de legendarios intelectuales críticos del continente
y del mundo, pareciera que una gran conmoción está ocurriendo
en nuestro país y por lo que, los primeros gritan en nombre de la libertad
del capital y los segundos, saltan al ruedo a defender fervorosamente al Estado-gobierno,
atraídos por el “desconcertante” discurso del Presidente
Chávez, pues, entienden que en Venezuela está ocurriendo algo
parecido a la rebeldía del pueblo cubano en 1960.
De tal manera que, en estos últimos 9 años de gobierno de la
“revolución bolivariana” el mundo pareciera estar presenciando
la lucha entre un gobierno “socialista” y “revolucionario”
en contra de los antiguos detentadores del poder que se resisten a perder
sus espacios.
Lo anterior, que no deja de ser cierto, tampoco puede ser considerado como
la “total” y “real verdad” de lo que ocurre actualmente
en Venezuela. Podríamos decir más bien que, en los últimos
9 años lo que ha venido ocurriendo en Venezuela es la sustitución
en el poder de aquellos que durante 40 años disfrutaron y abusaron
del pueblo mediante su poder del Estado-gobierno, por unos nuevos elementos
que, una vez ingresados en la “mansión del poder” han dado
continuidad a las políticas globalizadoras y neoliberales que la antigua
casta ya había establecido como rumbo y destino del pueblo venezolano.
Lo que es como decir que durante la última década, en Venezuela
no ha ocurrido otra cosa que lo que un autor mexicano llama: el debate entre
unos liberal- capitalistas ortodoxos e individualistas resistiendo a ser desplazados
del poder por unos liberal-capitalistas ‘comunitarios’?, pero
que en fin de cuentas, se trata de una batalla al interior del propio pensamiento
liberal-capitalista y nunca, tal como se pretende hacer ver, de una confrontación
entre visiones irreconciliables del mundo y de la vida del mundo.
En este sentido, hermanas y hermanos zapatistas, es por lo que podemos perfectamente
entender la falsa confusión que el permanente y “macabro”
doble discurso del actual Estado-gobierno venezolano y del presidente Chávez
provoca en todos aquellos que, honestamente, luchan por la transformación
de nuestras sociedades en todo el continente. Pues, por sólo mencionar
el más reciente ejemplo: el día 1º de mayo pasado el Presidente
Chávez anunciaba en acto refrendado públicamente como la “revolucionaria”
reconquista de los yacimientos petroleros de la cuenca del río Orinoco
al oriente del país y en el que, refiriéndose a la lucha que
nuestras comunidades indígenas de El Socuy-Cachirí en la Sierra
de Perijá al occidente de Venezuela los pueblos wayuu, yukpa, añú
y barí, han venido librando en defensa de sus últimos territorios
y en contra de la explotación de las minas de carbón ya otorgadas
en concesión a transnacionales mineras por anteriores gobiernos pero,
ratificadas y ampliadas por el actual gobierno “revolucionario”
y “bolivariano”, el Presidente Chávez dijo entre otras
cosas que: “ Hasta que no me demuestren que se puede extraer el carbón
sin dañar la naturaleza esas minas quedan como reservas, pues, entre
el bosque y las minas de carbón, me quedo con los bosques”.
Ciertamente, estas declaraciones llenaron de júbilo a las comunidades
indígenas de la zona en cuestión, pues nada menos que el propio
Presidente de la República anunciaba la paralización de las
exploraciones mineras en tierras indígenas; sin embargo, no pasaron
muchos días cuando la empresa del Estado-gobierno (CORPOZULIA) y las
transnacionales concesionarias iniciaron una agresiva campaña no sólo
en la continuidad de las tareas exploratorias, sino que con el apoyo de la
principal industria del Estado (Petróleos de Venezuela, PDVSA), y las
Fuerzas Armadas Nacionales, se han dado a la tarea de buscar dividir a las
comunidades mediante el desarrollo de programas populistas y asistencialistas
que incluyen regalos como: Bolsas de Comida, Televisores, Refrigeradores y,
como en la zona no hay luz eléctrica los electrodomésticos van
acompañados de plantas de electricidad a base de gasolina y, finalmente,
dinero en efectivo para los dirigentes de las comunidades; eso sí,
para optar a estos regalos, los que pretendan recibirlos han de firmar un
acta en la que dan su respaldo a que el Estado-gobierno de la “revolución
bolivariana” pueda iniciar la explotaciones de las minas carboníferas
y por tanto, autorizar el desplazamiento de las comunidades indígenas
de sus territorios ancestrales y tradicionales.
Sumado a lo anterior, hay que dejar asentado que la tal “recuperación
nacional” de los yacimientos del Orinoco no se trató sino del
acto por el cual se refrendaba la constitución de las llamadas empresas
mixtas, por medio de las cuales las transnacionales petroleras, incluyendo
la Chevron-Texaco (conocida por las vinculaciones de propiedad que en la misma
posee la familia Bush), pasaron de ser concesionarias contratadas por el Estado
venezolano, a co-propietarias de nuestra principal industria nacional con
hasta un 40% de acciones en la misma. Dicho de otra manera, mientras el gobierno
social-demócrata de Carlos Andrés Pérez en 1973 nacionalizaba
“chucutamente” la industria petrolera nacional mediante un decreto
que sólo permitía la acción de las transnacionales mediante
contratos de servicio, hoy, la “revolución socialista y bolivariana”,
les entrega el 40% de propiedad de nuestra principal industria.
No hay duda pues, que este macabro doble discurso ha de resultar desconcertante,
aún para los más avisados, ya que hay que estar en nuestro cotidiano
pellejo para poder entender de qué se trata todo esto que vivimos,
sufrimos, pero combatimos día a día en nuestras comunidades
y en nuestro país.
A nuestros dirigentes el Estado-gobierno no se cansa de acusarles de ser “agentes
de la CIA? o de pertenecer a supuestas “mafias verdes” que disfrazadas
de defensores del agua y de la biodiversidad “se prestan para hacerle
el juego a la derecha golpista y contrarrevolucionaria”; sin embargo,
es un hecho que son los representantes del Estado-gobierno chavista los que
han pactado con transnacionales imperialistas la entrega de territorios indígenas
en todo el país para la explotación de recursos mineros, carboníferos,
gasíferos y petroleros en contra de la voluntad y decisión de
las comunidades indígenas de Venezuela.
No queremos agobiarlos hermanas y hermanos con todo lo que podría decirse
acerca de nuestra singular realidad; en todo caso, esta misiva lo que pretende
es poder establecer con las comunidades indígenas zapatistas, autónomas
y en rebeldía de Chiapas, de México y de todo el continente,
los lazos de unión en la lucha, pues, tal como el Comandante Tacho
en alguna de las declaraciones del EZLN ha dicho: ¡Este es nuestro tiempo!,
es el tiempo de las comunidades por siempre obviadas, ocultadas, desaparecidas,
vilipendiadas, sometidas, excluidas; es tiempo que nos unamos, que sumemos
nuestras luchas en una gran fuerza continental que impulse lo que los añú
del lago de Maracaibo llaman: Wakuaipawa (nuestro hacer que nos hace); los
wayuu llaman: Wakuaipa (nuestra tradición, nuestro saber de nosotros),
y los barí llaman: Chiyi barikaeg (nuestra comunidad); en fin, se trata
y este es el objetivo de esta comunicación, de que queremos hermanarnos
en la lucha con la lucha zapatista, pero también, que los hermanos
zapatistas puedan sin temor hermanarse con la lucha de nosotros por encima
de lo “desconcertante” que el discurso de la llamada “revolución
bolivariana” pudiera resultarles al leer u observar las declaraciones
de aquellos que insisten en hablar por nosotros. Hermanémonos hermanos.
Esperando estar presentes en el encuentro de julio en Chiapas, les abrazamos,
Organización
Wayuu del Socuy-Cachirí Maikiralasa’lii
Sociedad Homo et Natura
Personalidades que respaldan:
Lusbi Portillo
Francisco Prada Barazarte
Ángela González
Laura Pérez Carmona
Jorge Montiel
Enrique Contreras Ramírez
Antonio Palmar
Alcedo Mora
José Diego Fuenmayor
Antonio Avendaño
Kelys Amundarai
Enrique Márquez
Ángel Oroño
Julio Fandiño
Christian Guerrero
Francisco Elías Prada Pérez
José Quintero Weir
Esteban Mejias


Palabras de Resistencia de los Pueblos Indígenas de Venezuela en Contra del Modelo de Desarrollo Minero Transnacional
Territorio, Dignidad, y Autonomía
Organización
Wayuu Maikiralasa’lii. El Socuy. Estado Zulia, Venezuela
Mensaje de los pueblos indígenas de Venezuela a todos los pueblos reunidos en Chiapas.
Hermanas y hermanos presentes
en el
Encuentro Intercontinental de Pueblos
Hermanas y hermanos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Hermanas y hermanos de las Juntas de Buen Gobierno
Y comunidades autónomas en rebeldía de Chiapas.
Nosotros, miembros de la Organización wayuu Maikiralasa’lii de
la región del Socuy en el Estado Zulia de Venezuela, estamos aquí
en representación de la lucha de nuestras comunidades, con la intención
de que nuestra presencia sea sentida por los compañeros y compañeras
que visitamos como unos luchadores más por nuestra autonomía
ya que tenemos la misma lucha.
Estamos aquí para solicitar su apoyo solidario, ya que apenas estamos
comenzando esta lucha, pero estamos claros que nosotros todos unidos, lo vamos
a lograr.
Nuestra lucha es por nuestro territorio, nuestra cultura, nuestra dignidad
y autonomía.
Nuestra lucha es contra los planes de desarrollo minero del gobierno nacional
de Venezuela y por la defensa de nuestras tierras, ríos y bosques.
Por eso estamos aquí. Para unirnos a la convocatoria de la Sexta Declaración
de la Selva Lacandona y La Otra Campaña. Pero también, para
que La Otra Campaña y la Sexta Declaración, se unan a nosotros
en nuestra propia lucha
Por eso, solicitamos de este encuentro de pueblos en Chiapas y de la Comisión
Intergaláctica Zapatista un pronunciamiento a favor de nuestra lucha,
que es la lucha de los pueblos Wayuu, Barí y Yukpa en defensa de la
Sierra de Perijá-Socuy.
Queremos que el encuentro de pueblos y los compañeros Zapatistas, unan
su voz a la nuestra para exigir al gobierno venezolano la entrega definitiva
de los territorios indígenas a sus legítimos y verdaderos dueños,
y a que cumpla con el mandato constitucional, derogando todas las concesiones
mineras otorgadas por el Estado a las empresas transnacionales para explotar
carbón en nuestros territorios ancestrales y tradicionales.
Hermanas y hermanos del mundo
Aquí estamos multiplicados en millones en defensa de nuestra naturaleza,
de nuestro ambiente y autonomía.
Organización
Wayuu Maikiralasa’lii. El Socuy. Estado Zulia, Venezuela
Tawa Inti Suyu Pacha
Junio de 2008
Lugar: Venezuela, estado Zulia, municipio Mara, parroquia Monseñor Marcos Sergio Godoy, comunidad Wayuumana, a orilla del río Socuy
Posibles Mesas de Trabajo:
Mesa 1: Identidad cosmovisión y espiritualidad.
Mesa 2: Educación propia.
Mesa 3: Organización, territorio y gobierno indígena.
Mesa 4: Salud indígena y naturaleza
Mesa 5: Biodiversidad, IIRSA, PPP, Plan Colombia y TLC.
Mesa 6: Derechos humanos y derecho internacional humanitario para los pueblos indígenas.
Mesa 7: Derecho propio y ley de origen.
Mesa 8: Economía y administración.
La WHIPALA comienza su recorrido por la República Bolivariana de Venezuela, como una decisión unánime de la asamblea del quinto encuentro , el sexto encuentro Continental TAWAINTISUYU PACHA de jóvenes y nacionalidades originarios, debe llevarse a cabo en el mes de Junio del 2008 en la Sierra de Perijá , en la comunidad Wayumana del Socuy, Todos Nuestros Pueblos Indígenas a Nivel Nacional Son Convocados a Su Participación y Es una Responsabilidad Incluyente que Asumimos por su Trascendencia Espiritual y Geopolítica Integradora.
http://quintoencuentrotawaintisuyu.googlepages.com
Para contactos:tamtati@yahoo.es

