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9 feb. 2017

Piden protección para asháninkas del río Ene

Fotografía: CARE.Fotografía: CARE.
Servindi - La Central Asháninka del Río Ene (CARE) exige al Estado peruano resguardar la integridad de los pobladores de la comunidad Meantani, ubicada en la cuenca del río Ene, en la selva amazónica del departamento de Junín.
La CARE denunció que el 3 de febrero, un contingente de aproximadamente 60 hombres armados de escopetas y armamento de guerra amenazaron de muerte a los integrantes de la comunidad Meantani con la intención de despojarlos de sus territorios ancestrales.
El contingente habría estado al mando de Abraham Taguada Palma, quien sería el principal interesado en recuperar la zona, debido a sus actividades de extracción ilegal de madera.
A raíz de las amenazas los comuneros se han retirado de la zona por temor a perder sus vidas y debido a que los agresores aseguraron que matarían a los comuneros si los encontraban en una próxima visita.
La denuncia de la CARE se dirige al Ministerio Público, a la Defensoría del Pueblo, a la Policía Nacional del Perú (PNP) así como a la sociedad civil y opinión pública en general a fin de poder encontrar eco en las autoridades.

El territorio Meantani

Durante la época del conflicto armado que se vivió a partir de la década de los 80 del siglo pasado, los comuneros de Meantoni se vieron obligados a escapar de su territorio. Al término de la violencia interna, la mayoría de poblaciones asháninkas repoblaron sus tierras ancestrales.
Sin embargo, los comuneros de Meantani no pudieron regresar a sus territorios, debido a que remanentes narco-terroristas vinculados a la agrupación subversiva Sendero Luminoso seguía con actividades en la zona. Hasta ahora, el lugar es tránsito para traficantes de droga y madereros ilegales.
A pesar de la denominada post violencia y del termino de la gestión de la Comisión de la Verdad y la Reconcialición (CVR) la comunidad de Meantani aún vive en carbne propia el drama de la violencia y no puede respirar paz.
A pesar de contar con todos los requitisos aún no cuenta con su reconocimiento comunal y vive en el olvido de parte de las autoridade nacionales. Incluso la CVR nunca llegó a efectuar una audiencia en la selva central para recoger los testimonios del pueblo Asháninka víctima de la violencia terrorista.
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