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30 sep. 2016

Un enfoque territorial es mas idóneo para compensar a los pueblos

Guardia de parques indígenas patrullando el bosque en Surinam. Foto por Rhett ButlerGuardia de parques indígenas patrullando el bosque en Surinam. Foto por Rhett Butler
Servindi.- El enfoque jurisdiccional o territorial es más idóneo para compensar a los pueblos indígenas por su importante contribución por la conservación de los bosques que un enfgoque de REDD+ basado en proyectos.
Así se desprende de un artpiculo de Mike Gaworecki publicado en el portal Mongabay donde explica las limitaciones del enfoque tradicional de los proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los suelos (REDD+).
El artículo publicado originalmente en inglés y traducido por Servindi puntualiza que el enfoque de proyectos de REDD+ no siempre beneficia y potencia a los guardianes de los bosques.
En tal sentido, son los propios pueblos indígenas los que utilizan cada vez más el creciente reconocimiento de su papel como administradores superiores del bosque como palanca para desarrollar y presentar sus propias propuestas.
La finalidad es recibir más beneficios por su papel en la mitigación del cambio climático, y tener más control sobre esos beneficios para satisfacer sus propias necesidades y aspiraciones.
El infoirme menciona el Fondo Territorial Mesoamericano y el programa REDD+ Indígena Amazónico (RIA) como propuestas que "reducen la dependencia del pago a nivel de proyecto y maximiza la autonomía, beneficiando y recompensando los esfuerzos de mitigación del clima.
Para revisar el el artículo original ingresar a la web de Mongabay:
https://news.mongabay.com/2016/09/how-to-increase-redd-benefits-to-indigenous-peoples-and-other-traditional-forest-communities/  

Cómo aumentar los beneficios de REDD+ para los pueblos indígenas y otras comunidades tradicionales de los bosques

Por Mike Gaworecki
Mongabay.- Para cumplir con el objetivo establecido en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2 grados Celsius, es crucial detener la deforestación tropical y fomentar la reforestación de los bosques tropicales que ya han sido talados. No sólo es la deforestación tropical y la degradación forestal la fuente del 10 al 15 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, sino que los bosques tropicales son un sumidero de carbono de gran valor que juega un papel muy importante en la regulación del clima global.
Se ha observado muchas veces antes que los pueblos indígenas y otras comunidades forestales que actúan como guardianes del bosque son importantes socios y aliados en los esfuerzos mundiales para frenar el cambio climático. Capacitar a las comunidades indígenas y forestales como administradores oficiales de sus territorios tiene un gran potencial climático: los pueblos indígenas y comunidades tradicionales poseen o han designado los derechos de uso de aproximadamente 18 por ciento de los bosques tropicales del mundo, lo que comprende más de 350 millones de hectáreas (alrededor de 865 millones de acres) en 30 países tropicales. Los territorios indígenas representan más del 20 por ciento de las reservas de carbono de los bosques tropicales.
Cerca de 200 países firmaron el Acuerdo de París  sobre el clima en diciembre, lo que consagró al programa de la ONU para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques, más comúnmente conocido como REDD+, como un artículo independiente. Sin embargo, de acuerdo con un nuevo informe y a pesar de las esperanzas de que REDD+ pudiera ser una fuente de financiación directa para reconocer y premiar la administración forestal practicada por las comunidades indígenas y tradicionales, sigue siendo difícil que reciban pagos directos bajo el sistema actual.
El informe es el resultado de dos años de investigación del Earth Innovation Institute y varias organizaciones asociadas, entre ellas Instituto del Bien Común, Inobu, Prisma, y Pronatura Sur. Los autores señalan que "las comunidades indígenas y otras dependientes de los bosques en muchas regiones han inhibido con éxito la deforestación a través de usos de suelo de una intensidad relativamente baja o mediante la protección activa de los límites y otras restricciones legales sobre la explotación de recursos naturales por forasteros".
Sin embargo, las comunidades indígenas y tradicionales muy rara vez disfrutan de los derechos sobre su propiedad territorial, lo que dificulta su capacidad para contribuir al programa de mitigación del cambio climático: "la claridad insuficiente sobre tenencia de la tierra, la superposición de reclamaciones, conflictos violentos y las desigualdades históricas constituyen obstáculos en el reconocimiento del papel de los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales en la conservación de los bosques ", indica el informe.

REDD+ Jurisdiccional

El informe se esfuerza por responder la pregunta: "¿Cómo pueden los pueblos indígenas y comunidades tradicionales integrarse mejor en las estrategias de mitigación del cambio climático, recibir más beneficios por su papel en la mitigación del cambio climático, y tener más control sobre esos beneficios para satisfacer sus necesidades y aspiraciones?”
La respuesta es el enfoque jurisdiccional, o en todo el territorio, de REDD+ y del desarrollo rural de baja emisión (LED-R en inglés), según el informe. En un enfoque jurisdiccional para REDD + y LED-R, en contraposición a un enfoque basado en proyectos, todos los interesados en una región - incluyendo los gobiernos municipales, estatales y provinciales, así como los pueblos indígenas y comunidades tradicionales - se unen para crear planes de sostenibilidad para la gestión de las tierras bajo su control. Esto ayuda a garantizar que las prestaciones económicas de gobiernos extranjeros o de venta de créditos de carbono se distribuyen equitativamente entre todos los actores.
"REDD+ jurisdiccional ofrece una oportunidad para hacer frente a los retos sistémicos que a los que se enfrentan los pueblos indígenas y tradicionales, al estar sus casas en el bosque ante una amenaza creciente", dijo en un comunicado el director ejecutivo del Earth Innovation Institute, Dan Nepstad.
En algunos casos, REDD + ya ha beneficiado a los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales, según señala el informe. Por ejemplo está el proyecto Pater-Suruí REDD+ en Rondônia, Brasil estableció el primer fondo indígena de carbono, que a su vez ha ayudado a apoyar proyectos de infraestructura comunitaria como nuevas escuelas y clínicas, además de otros beneficios para la comunidad.
En términos más generales, los diálogos de REDD+ han ayudado a aumentar la conciencia de los derechos territoriales y los problemas de tenencia. En Panamá, por ejemplo, "la llegada de ONU-REDD dio lugar a un diálogo nacional y la eventual delimitación de los derechos territoriales", indica el informe. Y a medida que las naciones y jurisdicciones sub-nacionales desarrollen sus propias estrategias REDD+, las salvaguardias ambientales y sociales se convierten cada vez más en características prominentes de los programas de conservación.
Sin embargo, estas historias de éxito son relativamente pocas en comparación con el número de programas de REDD+ que se están creando. Los beneficios repartidos por muchos programas de REDD+ están vinculados a las métricas de rendimiento bajo los llamados "pagos por servicios ambientales" o modelos de "pago por desempeño" que sólo compensan a las comunidades con reducción de emisiones verificables. Debido a que estos parámetros de rendimiento a menudo están vinculados a las tasas históricas de deforestación, a muchas comunidades indígenas y tradicionales se les penaliza como de "bajo rendimiento" en términos de reducción de emisiones.
muchos proyectos REDD+ no han respetado los derechos de las comunidades forestales indígenas y locales, no han implementado el Consentimiento Libre Previo e Informado (CLPI), o no se han establecido las salvaguardias ambientales y sociales.
Mientras tanto, muchos proyectos REDD+ no han respetado los derechos de las comunidades forestales indígenas y locales, no han implementado el Consentimiento Libre Previo e Informado (CLPI), o no se han establecido las salvaguardias ambientales y sociales. Algunos incluso no abordan las causas fundamentales de la deforestación, que a menudo se entrelazan con las amenazas a las comunidades indígenas y tradicionales, como la minería, la colonización y el desarrollo agrícola.
Hay una serie de otras razones por las cuales los programas de REDD+ no han logrado beneficiar a las comunidades indígenas y tradicionales, como los desacuerdos fundamentales acerca de la mercantilización de la naturaleza, el idioma y otras barreras logísticas y expectativas que no se alcanzan en cuanto a los beneficios financieros estimados al comienzo de un REDD+.
No obstante, los grupos indígenas están utilizando cada vez más el creciente reconocimiento de su papel como administradores superiores del bosque como palanca para desarrollar y presentar sus propias propuestas. El Fondo Territorial Mesoamericano, por ejemplo, quiere aprovechar una variedad de fuentes públicas y privadas para financiar los esfuerzos de conservación dentro de los territorios indígenas que han sido diseñados e implementados a través de alianzas territoriales. Por su parte, el programa REDD+ Indígena Amazónico (RIA) se encuentra actualmente en fase piloto después de haber sido desarrollado por la COICA, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica.
"Estas propuestas reducen la dependencia del pago a nivel de proyecto para los modelos de rendimiento, maximiza la autonomía, sin embargo, permiten que [los pueblos indígenas] se beneficien de, y sean recompensados por los esfuerzos de mitigación del clima", según el informe.
"Para que las iniciativas de conservación forestal que sean sostenibles en el tiempo tienen que establecer relaciones directas con los que protegen los bosques ”, dijo Cándido Mezua, Secretario de Relaciones Internacionales de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, en un comunicado.
"Esto puede ayudar a tener un mayor impacto y más beneficios, no sólo para los bosques, sino también para las personas. Son los pueblos indígenas y las comunidades locales quienes han luchado para proteger los bosques tropicales de Mesoamérica, el Amazonas y otras regiones del mundo y por lo tanto tiene que haber una integración formal de nuestras propuestas en diversas iniciativas de conservación forestal”.
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Traducción de Natalia León
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