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24 oct. 2015

Es inminente el retorno de la piedra Kueka a Venezuela

El IPC ha adelantado las gestiones necesarias en conjunto con otros organismos. A su regreso de Alemania se realizarán actos ceremoniales para finalmente resarcir el daño a la comunidad indígena de la Gran Sabana
La piedra Kueka a su llegada a Berlín (al fondo la Puerta de Brandenburgo)
El Estado venezolano, a través del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) emprendió las gestiones pertinentes para retornar a la Gran Sabana la Piedra Kueka, un elemento sagrado de la cosmogonía del pueblo pemón, que fue extraída ilegalmente de Venezuela en 1998, en los estertores del gobierno de Rafael Caldera, e instalada en un parque en la ciudad alemana de Berlín.
La piedra pesa aproximadamente 30 toneladas y es de jaspe por lo que es una piedra semi preciosa. Su ubicación original era Santa Cruz de Mapaurí, en el Parque Nacional Canaima, a media hora de Santa Elena de Uairén, en el estado Bolívar.
“Es un elemento sagrado para el pueblo pemón, que ellos consideran un miembro de su comunidad convertido en piedra. Hay otra piedra que es el abuelo (también de jaspe). Esas dos piedras estaban juntas”. La piedra Kueka (es el  nombre propio), es la abuela”, explica Héctor Torres, presidente del IPC.
Natalia Medrano, directora de Puesta en Uso Social del IPC, explica que el mito indígena dice que “eran dos miembros de comunidades pemón diferentes, y se fugaron juntas lo que era prohibido.  Entonces un piasán -que es como un personaje de alto rango espiritual- los convierte en piedra y quedan ahí juntas. Y con el pasar del tiempo se transformaron en los abuelos”.
Medrano, quien ha visitado en cuatro ocasiones a esa comunidad indígena, comenta que los pemones han señalado la extracción de la piedra Kueka como causa de la tragedia de Vargas en 1999, porque “dicen que es un elemento sagrado que tiene su lugar en la naturaleza y al ser removido, tocado e intervenido, se producen tormentas y lluvias; la naturaleza de queja”.

FUE EXTRAÍDA PARA GLOBAL STONE

“Los abuelos son los que portan la sabiduría del pueblo” y  para los pemones estas piedras (abuela y abuelo) “son miembros de su comunidad como si fueran seres vivos”, dice Medrano. “Los chamanes se comunican con ellos”, agrega Torres. “Para ellos la extracción de esa piedra, es el secuestro de un ser de su comunidad”, “tal cual como si alguien secuestrara una abuela”, dice.
La roca fue extraída por un ciudadano alemán llamado Wolfan Von Schwarzenfeld, para esto utilizó maquinaria, transporte terrestre y marítimo, sufragado por él.  La razón de esta extracción es que la piedra Kueka formara parte de su proyecto personal llamado Global Stone (http://www.globalstone.de), de “carácter metafísico, relacionado con activar energías para la paz del mundo”. “Si se quiere es un proyecto con unos objetivos altruistas, pero contrariamente genera un daño”, dice Torres, que atribuye a la “arrogancia del primer mundo”. Von Schwarzenfeld tomó cinco piedras, una de cada continente. La de América fue la que extrajo de Venezuela, y las exhibe en el parque metropolitano Tiergarten, en el centro de la ciudad de Berlín.
En la página de Global Stone se pueden apreciar las fotos del proceso de extracción de la Kueka, y algunas son expuestas por Von Schwarzenfeld como prueba de que se realizó la remoción de la piedra de manera consentida.
“Nosotros partimos del hecho de que esa extracción es ilegal, y eso está establecido jurídicamente”, dice Torres. La piedra es parte del patrimonio natural del Parque Nacional Canaima. Y posteriormente fue declarada bien cultural. La Procuraduría General de la República y la Consultoría Jurídica del Ministerio del Ambiente se pronunciaron. La piedra fue sacada del país como una donación, autorizada por Héctor Hernández Mujica, presidente del Instituto Nacional de Parques para la fecha, pero ese acto ha sido declarado nulo por la “manera fraudulenta” en como se realizó.

CONTRA LA VOLUNTAD DEL PUEBLO PEMÓN

El secuestro de la piedra Kueka no se dio sin resistencia, aclara Torres. Primero Von Schwarzenfeld la extrajo con maquinaria y la colocó en un camión, y cuando la transportaba, el pueblo pemón se percató de lo que sucedía. La comunidad indígena detuvo el transporte durante dos meses en el kilómetro 88 de la carretera de la Gran Sabana, con ayuda de la Guardia Nacional, narra Torres. Pero en ese lapso, Von Schwarzenfeld, hace varias gestiones, entre éstas, consigna unas pruebas sobre la naturaleza de la roca que certifican que no se trata de jaspe sino de una “arenisca”. Y finalmente, logra que Héctor Hernández Mujica le done la piedra a Alemania.
La piedra además fue tallada y pulida lo que para el pueblo pemón constituye un agravante. Durante todos estos años la comunidad indígena y grupos de apoyo ha hecho diversas manifestaciones para el retorno de la roca. Su devolución es un acto responsable por parte del Estado, a fin de resarcir el daño causado en concordancia con “el tratamiento que la da la Constitución  Nacional a los pueblos indígenas”, expresa Torres. Además del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, han intervenido los ministerios para las Relaciones Exteriores y Ambiente.
Desde 1999 el Estado ha solicitado la repatriación de la piedra Kueka, pero nunca se había avanzado en las gestiones administrativas como se ha hecho en los últimos cinco meses. Era necesarios algunos pasos previos como “establecer la ilegalidad del hecho”, contactar a la municipalidad de Berlín, contar con los recursos económicos para financiar el transporte y traslado hacia Venezuela (debe costearlo el país que hace el reclamo del bien cultural), y prever  los actos ceremoniales que la comunidad pemón ha solicitado se deben realizar cuando arribe a Venezuela.
“Todo esto hace que el regreso de la piedra Kueka sea inminente, sea hoy, mañana o en un mes. No tenemos ninguna  duda de que ese elemento regresará al país, por  todo lo que hemos avanzado”, afirma Héctor Torres. “Es un acto de justicia y una expresión de resistencia de los pueblos”, y “establece una diferencia muy clara entre lo que era la ética de la Cuarta República y lo que es la ética del Gobierno Bolivariano, que se comporta completamente distinto frente a los derechos de los pueblos”, expresó Torres.
T/Florángel Gómez
F/ Cortesía IPC
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