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9 ago. 2015

El grito de alarma de la etnia guaraní kaiwá en París

El grito de alarma de la etnia guaraní kaiwá en París
AFP / Jody Amiet - Vista de una parte de la selva amazónica en Guiana francés
Fuente : deperu.com
La deforestación del Mato Grosso del Sur para el cultivo de soja y caña de azúcar está provocando el lento genocidio de los indígenas que habitan ese estado del suroeste de Brasil, denunciaron este miércoles en París miembros de la etnia guaraní kaiwá.
"Estamos aquí para pedir socorro y ayuda, no sólo para los bosques y la naturaleza, sino también por la vida", dijo en rueda de prensa Valdelice Veron, hija de un cacique de la etnia asesinado por un agricultor en 2003.
Al igual que su padre, 299 indígenas de esa comunidad murieron en los últimos 10 años a raíz de los conflictos que genera la expansión de las plantaciones.
"En Mato Grosso del Sur, se está derramando sangre guaraní kaiwá", dijo la portavoz de esta etnia, la segunda población autóctona de Brasil que cuenta unos 45.000 miembros destribuidos en 42.000 hectáreas.
Amenazada de muerte en su país, Veron viajó por primera vez fuera de Brasil compañada por el cacique Natanael Vilharva-Cáceres.
Ambos participaron el martes en la "cumbre de las conciencias", un foro de reflexión convocado por Francia al margen de las negociaciones para un acuerdo global sobre el cambio climático a fin de año.
Acusan de esas muertes a las milicias privadas por los grandes propietarios de las plantaciones de soja y caña.
"Estamos vivos, pero nos están matando de a poco y de muchas maneras", dijo el cacique Vilharva-Cáceres, que ostentaba al igual que Veron la tradicional corona de plumas de su etnia. 
En el banquillo de los acusados están las plantaciones extensivas de soja transgénica que prosperaron impulsadas por la demanda masiva china y las grandes empresas que explotan el "petróleo verde" de los agrocarburantes.
"La soja y el etanol que ustedes consumen están mezclados con sangre guaraní-kaiwá", dijo Veron, que se expresó en portugués, asistida por un traductor. 
A fines de la década pasada se produjo una explosión de la demanda mundial de agrocarburantes como el etanol fabricado con caña de azúcar cuya producción se multiplicó por 6 entre 2000 y 2010, pasando de 19 a 100 millones de metros cúbicos.
La ONG Planète Amazone cita a las transnacionales Raizen, Breyfuss, Bunge, Syngenta y a la franco-suiza Louis Dreyfus Commodities por intermedio de su filial Bioenergía, entre los "causantes de la desgracia de los guaraní-kaiwá".
"Asesinatos, apropiación de tierras, subalimentación, salud precaria, vivienda insalubre, accidentes de trabajo y salarios impagos son cuestión de todos los días para el pueblo guaraní kaiwá", según la ONG.
- Sobre el escritorio de Dilma -
El cacique Vilharva-Cáceres admitió que la Constitución brasileña garantiza los derechos de los pueblos indígenas. "Es sólo un papel, pero al menos está escrito", dijo el líder guaraní, antes de denunciar varios proyectos de enmienda constitucional que amenazan la perennidad de esos derechos.
"La discriminación en Brasil es muy importante", deploró el cacique. "Nosotros a menudo no podemos entrar a un restaurante o pasear libremente por la calle".
Valdelice Veron explicó que el proceso de atribución de tierras a los indígenas se realiza en tres etapas: la identificación antropológica, en la que deben aportar pruebas de que les pertenecen, un análisis por el Tribunal Supremo Federal, encargado de redactar el decreto de demarcación, y el aval final de la presidencia.
"La presidenta Dilma Rousseff es cómplice de estos crímenes porque sobre su escritorio desde hace años hay 22 decretos de homologación en espera de su firma", dijo. 
Los indígenas fueron recibidos el lunes en el palacio presidencial del Elíseo por el ecologista Nicolas Hulot, emisario especial de François Hollande para la protección del planeta y por la tarde tenían previsto defender su causa ante parlamentarios franceses en la Asamblea Nacional.
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