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28 dic. 2014

Rumi Maqui: un centenario que compromete

Teodomiro Gutiérrez Cuevas en el centro acompañado por su secretario Julián Palacios Ríos,  los delegados de las comunidades de Samán, Caminaca y Achaya y el niño Cirilo Calloaspaza. Imagen: Peru Libertario
Por Luis Guzmán Palomino
El próximo año 2015 se cumple el centenario de la gesta libertaria que comandó en el altiplano el Mayor del Ejército Teodomiro Gutiérrez Cuevas, epónimo luchador social también conocido como Rumi Maqui, el Túpac Amaru de la primera mitad del siglo XX. Es de esperarse que en el Perú y Bolivia se programen homenajes populares para él y sus compañeros, entre los cuales destacó el líder aymara José María Turpo, asesinado de la manera más espantosa por las fuerzas represivas, conforme relata Emanuel Sarkisyanz, notable estudioso iraní quien, aparte de manejar un copioso y selecto material documental y bibliográfico, tuvo varias estadías en el Perú y Bolivia, contactando con prestigiosos intelectuales inmersos en esta temática para desarrollar a la par un trabajo de campo que otorga mayor fundamento a sus aseveraciones:
“Dora Mayer profetizó: “o triunfan los indios o no triunfará el Perú”. Ella abogaba por una ética que trascendía los intereses de clases, en tanto tenía fe en que serían justamente los mejores hijos de los gamonales los destinados a restaurar la soberanía y grandeza indígenas. El hijo de un hacendado de la región del Titicaca, en la Lima de 1903, había conducido a los portavoces Aymara (con quejas sobre la negación de los derechos a los indígenas) al jurista Santiago Giraldo, quien los llevó ante al presidente de la república, Manuel Candamo. Éste se conmovió hasta las lágrimas y lamentó su desdicha por no entender el idioma de los que hacían tales denuncias, nombrando al Mayor Teodomiro Gutiérrez Cuevas como Subprefecto de un distrito de Puno.
“Rumi Maqui se convirtió en símbolo de la lucha contra la injusticia, para la restauración de Tahuantinsuyo como Imperio Indígena de los Cuatro Puntos Cardinales, para la restitución de la tierra arrebatada a los campesinos. Como en el caso de casi todas las sublevaciones agrarias andinas, también ésta iba a mostrar expectativas mesiánicas-milenaristas de un nuevo Pachakuti, de una revolución de las eras, con la reedificación de una sociedad ideal”
Gutiérrez se colocó en 1915 a la cabeza de una sublevación de 2000 indígenas, causada por el robo y despojo sistemático de tierras por parte del típico gamonal Bernardino Arias Echenique. Este fue el mayor de todos los levantamientos indígenas del Perú desde 1781. Según aquéllos quienes de este modo sentían sus intereses amenazados, “los indios han vivido tranquilos, sobrellevando con resignación su triste suerte, hasta (que vino) el Mayor Teodomiro Gutiérrez, en cuya sublevación… debían tomar parte todos los indios de la república… de acuerdo con los indios… de Bolivia”.
Lo que es un hecho es que a Teodomiro Gutiérrez se le juntaron indígenas de partes alejadas de la altiplanicie, incluso de Bolivia. Y también fue apoyado tácitamente por la hacendada Adoraida Gallegos, enemiga del gamonal Bernardino Arias Echenique y defensora de los campesinos, a quienes les permitió algo así como la posibilidad de efectuar entrenamiento militar en su hacienda.
El rebelde mayor de caballería también recibió apoyo publicitario de otros hacendados, muy hostiles a Arias, como Lizares Quiñones con su periódico “El Indio” y ciertamente desde el parlamento por Luis Felipe Luna, quien exigía justicia contra el asesinato del líder aymara José María Turpo: A ESTE COMBATIENTE PRINCIPAL DEL MAYOR GUTIÉRREZ, LO ATARON A LA COLA DE DOS CABALLOS. EL 16 DE ENERO DE 1916, EL INFELIZ FUE ARRASTRADO DOS MILLAS. LA CABEZA, LOS BRAZOS, LAS PIERNAS, LOS INTESTINOS QUEDARON ADHERIDOS A LAS PIEDRAS DEL TRAYECTO.
Tan traumatizados quedaron los supervivientes y los familiares de las víctimas, que por dos generaciones no se atrevían a hablar abiertamente sobre los acontecimientos que tuvieron lugar entre 1915 y 1916. Fue cuando uno de ellos -pensando que se trataba de un título sobre tierras- presentó un documento expedido por Teodomiro Gutiérrez en nombre del Tahuantinsuyo restaurado, que se confirmó la orientación neo-incaica de la rebelión de 1915 en el Titicaca. El documento fechado 8 de setiembre de 1915 (se trata de un nombramiento) está expedido en nombre de Rumi Maqui (Mano de Piedra), “General y Supremo Director del Estado Federal del Tahuantinsuyo”.
En los Andes pareció entonces haber desaparecido Rumi Maqui. A la vista de los indígenas de Azángaro él “aparece como un ser mítico, enviado por dioses para redimirlos y restaurar el imperio del Tahuantinsuyo”. Es un hecho que la transformación del Mayor de Caballería Teodomiro Gutiérrez Cueva en el legendario Rumi Maqui, si es cierta o no, fue aceptada por todo el país.
Rumi Maqui se convirtió en símbolo de la lucha contra la injusticia, para la restauración de Tahuantinsuyo como Imperio Indígena de los Cuatro Puntos Cardinales, para la restitución de la tierra arrebatada a los campesinos. Como en el caso de casi todas las sublevaciones agrarias andinas, también ésta iba a mostrar expectativas mesiánicas-milenaristas de un nuevo Pachakuti, de una revolución de las eras, con la reedificación de una sociedad ideal”.
—- Fuente: Publicado en el diario Los Andes, el 24 de diciembre de 2014. Ver en: http://www.losandes.com.pe/Opinion/20141224/84912.html
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