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8 jun. 2014

Leonard Peltier, el otro Mandela

El paralelismo entre Peltier y Mandela va mucho más allá de sus vidas en prisión. El ex presidente de Sudáfrica fue una de las numerosas personalidades mundiales que han solicitado su indulto.


PEDRO CAYUQUEO 

"Mandela es el último libertador del siglo XX… nos enseñó que nada es imposible, nos enseñó que podemos elegir un mundo donde no haya conflicto, sino justicia y paz”. La cita anterior corresponde a parte del discurso de Barack Obama en los funerales de Mandela. Emocionado, el presidente de EE.UU pronunció estas palabras ante más de 90 mil personas congregadas en el estadio FNB de Soweto, histórico recinto donde, tras salir de prisión en 1990, Mandela dio uno de sus más recordados discursos. “No solo liberó a los presos, también a sus carceleros”, subrayó el mandatario estadounidense. No muy lejos de la Casa Blanca, en la cárcel de Lewisburg, Pennsylvania, otro emblemático preso político espera un reconocimiento similar de parte de Obama. Me refiero a Leonard Peltier, líder nativoamericano y quien lleva 37 años recluido cumpliendo dos cadenas perpetuas por el crimen de dos agentes del FBI el año 1975.
Peltier era un activo militante del American Indian Movement (AIM), organización indígena que en los 70’ operó en diversos puntos de EE.UU. y que, junto al Partido de los Panteras Negras, fue perseguida de manera implacable por el FBI en tiempos de Nixon. Fundada entre otros por ex veteranos indígenas de Vietnam, el AIM protagonizó en 1973 el conflicto armado más largo al interior de Estados Unidos desde la Guerra Civil: la ocupación de Wounded Knee, sitio histórico ubicado al interior de la reserva de Pine Ridge y donde, en 1890, el ejército de EE.UU masacró a cientos de sioux que se negaban a ser “relocalizados”, entre ellos mujeres, ancianos y niños. La ocupación buscaba denunciar ante el mundo la situación de marginación y pobreza que afectaba a los nativos en las reservas. La respuesta del gobierno fue un cerco policial y militar que se prolongó por 71 días, dos activistas del AIM asesinados y el inicio de una caza de brujas que sólo culminó a fines de los 70’ con el AIM desarticulado y Leonard Peltier, uno de sus líderes, en prisión de por vida.
La historia de Peltier la escuché de primera fuente tras mi estadía en Filadelfia, el año 2008. Me la contó Suzan Shown Harjo, destacada escritora Cheyenne de Nueva York y ex militante del AIM. Todo aconteció en la reserva de Pine Ridge, una de las más pobres de los Estados Unidos, en territorios sagrados Sioux de Dakota del Sur. “En aquellos años se vivía una situación muy dramática en las reservas. Pobreza, alcoholismo y gobiernos tribales corruptos eran la tónica en muchos estados. Proteger a los ancianos y recuperar nuestros valores como nativos nos llevó a formar el AIM, donde participé con mi esposo Frank y el propio Leonard”, me relató Suzan, a quien entrevisté para el periódico Azkintuwe. “En la reserva se había encontrado uranio y carbón y existían muchas presiones sobre las familias para permitir su explotación. En ese acoso fueron asesinados varios líderes nativos por parte de grupos armados aliados al gobierno”, agregó. Los grupos armados a que hace referencia Suzan eran los GOONs (Guardians of the Oglala Nation), paramilitares que sembraron el terror en la reserva de Pine Ridge en los años 70’.
En tal escenario de violencia se produjo el crimen de los dos agentes del FBI, quienes ingresaron a la reserva –según la versión oficial- para detener a un indígena involucrado en un robo menor. “Nunca existieron pruebas contra los militantes del AIM que se encontraban aquel día en Pine Ridge, pero el FBI desató una feroz cacería contra todos ellos”, me contó Suzan. Leonard Peltier era uno de esos militantes. Detenido en Canadá a los meses del tiroteo, fue extraditado y condenado a dos cadenas perpetuas como autor material de los crímenes. El principal testimonio en su contra fue el de una mujer indígena que lo situó aquel día en el lugar de los hechos. Años más tarde, la testigo confesó haber declarado contra Peltier tras ser acosada y amenazada por el FBI. “Pese a ello todos los intentos de apelación fueron rechazados sucesivamente, siendo imposible la revisión de su condena. Para el FBI es una obsesión tenerlo encarcelado”, concluyó Suzan. El defensor de Peltier en el juicio fue Vine Deloria Jr, abogado, politólogo y uno de los más reconocidos intelectuales indígenas de Estados Unidos.
El paralelismo entre Peltier y Mandela va mucho más allá de sus vidas en prisión. El ex presidente de Sudáfrica fue una de las numerosas personalidades mundiales que han solicitado su indulto. Mandela lo hizo el año 2000, dirigiendo su petición al entonces presidente Bill Clinton, quien se comprometió públicamente a estudiar el caso. Una marcha de 500 agentes del FBI rumbo a la Casa Blanca bastaron para que desistiera de tomar cartas en el asunto. El propio Barack Obama, en su primera campaña presidencial, se comprometió a lo mismo ante el National Congress of American Indians (NCAI). Así me lo confirmó la propia Suzan, ex directora del NCAI en el periodo 1984-1989 y asesora de Obama en asuntos indígenas. A la campaña impulsada por Mandela se sumaron personalidades como la estrella de Hollywood, Robert Redford, productor del documental “Incident at Oglala”, basado en los sucesos acaecidos en la reserva en 1975. También el Dalái Lama, el obispo Desmond Tutu, populares bandas de rock como Rage Against The Machine, Amnistía Internacional e incluso el Parlamento Europeo han intercedido sin éxito en pos de su liberación.
A sus 70 años, Peltier tiene serios problemas de salud. Es diabético, ha perdido la visión de un ojo y se encuentra encarcelado a miles de kilómetros de distancia de sus familiares, que residen en Dakota del Norte. “Leonard ha estado más de la mitad de su vida encarcelado y es un símbolo de la lucha indígena en los Estados Unidos. En lo personal, representa una época terrible de persecución política, pero también una época maravillosa de activismo que forma parte de mi vida y de la de mi esposo. Pero nosotros queremos que él deje de ser un símbolo, nos interesa mucho más que recupere su libertad y su vida”, me dijo Suzan. En el marco de su reciente visita a Sudáfrica, Barack Obama llevó a sus dos hijas a conocer la celda de Robben Island donde Nelson Mandela pasó 27 años encerrado. “El mundo está agradecido por los héroes de la isla de Robben. Ellos nos recuerdan que no hay cadenas que pueden igualar la fuerza del espíritu humano”, señaló Obama, visiblemente emocionado. Leonard Peltier no vive en Sudáfrica y es probable que jamás reciba en su celda la visita de Obama y sus hijas. Pero al igual que Mandela, la fuerza de su espíritu lo ha mantenido firme, durante casi cuatro décadas, exigiendo justicia y libertad. Su lucha merece ser conocida en Chile. Y acompañada.
Fuente: http://www.azkintuwe.org/20131812_0...
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