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3 may. 2013

Se desata el exterminio de los últimos pueblos no contactados de la Amazonia ecuatoriana

 La Iglesia Católica ecuatoriana denunció que, “los nuevos proyectos de producción minera y petrolera” en la Amazonía ecuatoriana son los causantes de las “recientes y trágicas muertes en las comunidades huaorani y taromenane” y agregó que “no estamos siendo capaces de defender la vida de los pueblos
Tribus de la Amazonia ecuatoriana entraron en guerra dentro el Parque Nacional de Yasuní, donde empresas madereras y petroleras intentan ocupar el territorio indígena protegido. La matanza mutua en que están enfrascadas parcialidades de la nación Huaorani, la más numerosa del Parque Yusaní, contra el grupo nómada y no contactado de los Taromenane, está poniendo en apuros a la justicia ordinaria del Estado ecuatoriano ya que la “confesión” reciente del indígena huaorani Orengo Tocari de haber encabezado el último ataque mortal contra los taromenane en represalia por una emboscada acaecida en marzo, pone al Gobierno ecuatoriano en la disyuntiva de penalizar las muertes enjuiciando a sus autores confesos o admitirlas como actos legítimos de una guerra declarada en el territorio indígena amazónico, tal como sucedía en siglos pasados…
Los últimos indígenas no contactados de la amazonia ecuatoriana.
Los últimos indígenas no contactados de la Amazonia ecuatoriana son objeto de una cruel estrategia etnocida.
Orengo Tocari, indígena huaorani, aseguró en un programa de televisión que organizó y ejecutó la mantanza de cinco miembros del pueblo no contactado Taromenane, etnia conocida también como Tagaeris, el 29 de marzo pasado, según informó el domingo el El Comercio de Quito.
El periódico ecuatoriano da cuenta que Tocari reveló supuestos detalles de cómo tomó, junto a sus primos, 17 lanzas, se internó en la selva en dos expediciones hasta dar con el paradero de un grupo taromenane, para, finalmente, lancearlos.
El propósito del crimen habría sido -explicó Tocari- vengar la muerte de su tío, el guerrero huaorani Ompore Omeway, de 70 años, y Buganey Caiga, de 64, ocurrida el pasado 5 de marzo. “Porque murió mi tío, nosotros quedamos un rato con la pena. En nuestra cultura nosotros tenemos que hacer enfrentamiento con los taromenane”, dijo Tocari.
“Yo ordenaba a mis primos: ¡Nosotros no somos mujeres, somos hombres, nuestra nacionalidad es huaorani, todavía tenemos la cultura! Entonces cogimos como 17 lanzas de mis tíos finados, hicimos llevando a la selva (y las llevamos a la selva)”.
El indígena aseguró que con sus parientes estuvieron nueve días buscando las huellas del clan rival hasta que “llegamos a la casa, escuchamos la voz de ellos… entonces nos alcanzamos en enfrentamiento con las lanzas”.
Este hecho –dijo Tocari- habría sucedido cerca del río Tiguacuno, en la zona protegida del Yasuní, en Orellana.
Tocari reveló que en el enfrentamiento cinco personas murieron, uno era un joven y que además fue él y sus parientes los que raptaron a las dos niñas taromenane de su entorno. Además, narró que otros 20 miembros del grupo contrario no intentaron defenderse, sino que corrieron.[Clic sobre la foto para ampliar]

No hay investigación oficial

Cawetipe Yeti, presidente de la Nacionalidad Huaorani del Ecuador, desmintió que hayan sido cinco las víctimas mortales. Dijo, en el mismo programa de televisión, que al menos se asesinó a 30 indígenas. En entrevista con El Comercio de Quito, el 5 de abril pasado, Cawetipe confirmó que entre las víctimas se encontrarían niños, adolescentes, adultos y ancianos.
Según Yeti, hay fotografías y videos de la matanza en la que no solo se habría empleado lanzas, sino también armas de fuego. Señaló que a los miembros de Yarentaro, cantón Aguarico, una comunidad huaorani, le pertenecería la autoría del ataque. Tocari, por otro lado, dijo en televisión que también tiene fotografías que confirman su versión.
Mientras, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía han señalado que hasta el momento no han logrado encontrar los cadáveres ni probar la veracidad del derrame de sangre entre pueblos amazónicos. La investigación oficial es lenta y muy poco esclarecedora.
 por Sol de Pando

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