"Para Tod@s, Todo. Para Nosotr@s NADA" web de solidari@s con la insurgencia chiapaneca y las luchas indigenas en Venezuela y otras partes

8 mar. 2013

EL ESTADO, LOS TERRATENIENTES Y EL SICARIATO: UNA TRILOGIA QUE REPRESENTA LA MUERTE.

“Ante El Dilema De La Tierra Y El Oro, Me Quedo Con La Tierra”  estas palabras las profirió el entonces candidato presidencial Hugo Chávez Frías a un grupo de personas ligadas al tema ecológico, conservacionistas y luchadores sociales. Podemos imaginar lo que estas, ocasionaron en los allí reunidos.


El estado Venezolano, como cualquier otro, tiene una naturaleza represiva y es a la vez un instrumento y medio al servicio de una clase social; a lo que a nosotros concierne, éste ha mantenido una permanente política de defensa de los intereses que conforman el poder constituido. Por esto no debemos ignorar el carácter genocida de este estado, que en, lo esencial obedece a su conformación estructural,  en correspondencia con una superestructura (ideológico, jurídico, religiosos, etc) para su supervivencia. Recordemos por un momento, los mas de 10.000 muertos y desaparecidos en la llamada Cuarta República, sin incluir los del llamado Caracazo (mas de 5.000) de acuerdo a versiones de corresponsales extranjeros que vivieron aquellos sucesos, como el desangramiento que a diario se vive en nuestras calles, ocupando un lugar de “privilegio” las cárceles venezolanas.
Desde la llegada de los conquistadores a nuestras tierras, han transcurrido 515 años aproximadamente, en toda esa larga etapa de la llamada conquista, mas de 80 millones de personas perecieron a manos de los europeos. Pueblos enteros de las etnias que habitaron lo que hoy llamamos Venezuela, fueron destruidos (mas ferocidad y crueldad concentraban hacia aquellos que no se doblegaban), de igual manera, posteriormente sumaron a esta larga lista de crímenes, a los que secuestraban en el continente africano para convertirlo en esclavizados.
Con el surgimiento del estado moderno, las formas han cambiado (hoy se habla de derechos humanos), casi todas las constituciones y el derecho internacional garantizan el derecho a la vida y el respeto al otro (no importando el color de la piel, ni la forma de pensar, tampoco su inclinación sexual). Pero la realidad es otra. El verdadero poder en el mundo en que vivimos, sigue estando sujeto a la vieja ecuación del poder constituido, pero de igual forma, a ese que se ejerce detrás, a oscuras, la mayoría de las veces representado por el primero que nombramos. No es de extrañar la estrecha vinculación existente y cuando les conviene, la participación en hermandad, de todos los factores, cuando piensen que sus intereses están en peligro.
Hay profesionales de la ciencia sociales (sociólogos, antropólogos) que de alguna manera han criminalizado la lucha de los pueblos indígenas, incluso relacionándolos con grupos políticos de tendencias radicales, yendo hasta el extremo de llamarlos guerrilleros o con algún nexo con estos factores alzados en armas. De hecho, una acusación de esta índole, en la mayoría de los casos es una clara sentencia de muerte que, puede ser ejecutada por el componente militar (guardia nacional, paramilitares) como por los terratenientes y ganaderos en una unidad de intereses emparentados con las transnacionales del carbón y otros elementos estratégicos que se hayan en la zona.
Bien es sabido la actitud de lucha de Sabino Romero por la defensa de su comunidad y por el rescate de la tierra que le fueron arrebatado por el poder constituido, también de todas las acusaciones en su contra, además del tiempo que pasó  preso por ejercer el legitimo derecho a la defensa. Es igualmente conocido que este digno representante del pueblo YUPPA, estaba sentenciado a muerte por las transnacionales del carbón, los terratenientes-ganaderos y los sicarios y militares que son sostén y garantizan de cualquier manera los intereses de esa oligarquía que viene reinando en la frontera y en el Estado Zulia. La muerte de Sabino Romero fue ejecutada por mandato del capital. De igual forma, esta manera de actuar, es una orden permanente en contra de todos aquellos que luchan contra los interese que se mueven en la región.
Nuestra indignación por el crimen cometido, no nos debe llevar a ninguna flaqueza, al contrario, debemos arreciar nuestra lucha en un gran abanico de proyectos, donde lo concerniente al llamado problema indígena, ocupe el lugar correspondiente junto a la lucha de los campesinos, pequeños propietarios, trabajadores colombianos, inmigrantes a la fuerza, producto de la guerra que se escenifica en Colombia. La lucha de los pueblos indígenas se vincula a la de los pescadores en contra del puerto de aguas profundas, Puerto América (en el Zulia) como el que se piensa construir en Araya. Son los intereses de las corporaciones transnacionales en convivencia y el respaldo de un estado hipertrofiado que obedece a su naturaleza de clase.
El acoso contra Sabino Romero era continuo, desde el corte de luz de su lugar de habitación, pasando por la permanente presencia de la guardia nacional en su papel de guerra psicológica. Factores de poder habían puesto precio a su cabeza, lo asesinaron físicamente y hoy están celebrando, pero deben recordar que la lucha continúa y esto que aconteció en el Zulia debe servir de aviso a los pueblos indígenas del Estado Bolívar y Amazonas, donde con el visto bueno del gobierno, factores del capital internacional han hecho presencia para la explotación aurífera y los mas seguro, otros materiales de contenido estratégico.
Cerramos este escrito denuncia con la cita que hicimos del presidente Hugo Chávez Frías (La tierra para enterrar a todos aquellos que osan oponerse al poder en cualquiera de sus expresiones y el oro para cederlo a ese mismo poder).
LA LUCHA CONTINÚA
APOYEMOS CON TODAS NUESTRAS CAPACIDADES LA LUCHA DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.
NO A LA ENTREGA DE NUESTRA RIQUEZAS AL CAPITAL TRANSNACIONAL.
NO A LA PRESENCIA IMPERILISTA EN NUESTRAS FRONTERAS Y AMAZONIA.
JUSTICIA INDIA CONTRA LOS ASESINOS DE SABINO ROMERO

Autores:
Cruz Mariela Salazar Rodríguez
José Jiménez
Carlos A Cumana
Pablo Rodríguez

 
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