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1 sep. 2011

México DF. Protestan contra el despojo del agua a la tribu yaqui

Contra la construcción de un acueducto que favorece intereses industriales y comerciales


Respeto del agua y la vida de la tribu yaqui fue la demanda de casi un centenar de personas reunidas hoy 31 de agosto afuera de la Casa del Gobierno de Sonora en la Ciudad de México. El acto se realizó en solidaridad con las movilizaciones de la tribu yaqui para detener la construcción de un acueducto que llevará las aguas de la Presa El Novillo en la Cuenca del Río Yaqui a la Ciudad de Hermosillo para el beneficio de las grandes empresas.

En el acto se leyó un comunicado enviado por las autoridades tradicionales de la tribu yaqui y firmado por el Secretario Tradicional Mario Luna Romero. Acusan al presidente Felipe Calderón y al gobernador de Sonora Guillermo Padrés Elías de actuar como “instrumentos del gran capital y sus trasnacionales” en violación de leyes mexicanos y convenios internacionales. Mientras en lo medios de comunicación se repite la frase “Nada ni nadie detendrá la construcción del Acueducto Independencia”, las autoridades tradicionales declaran su intención de “constituirse en fuerza civil para detener y desmantelar el acueducto a través de la denuncia, la resistencia, y la desobediencia civil pacífica e impedir que se cometa uno de los actos más injustos de la historia reciente”.

La Red vs la Represión y por la Solidaridad, por su parte, denunció el Grupo Carso del empresario Carlos Slim como iniciador de la obra para favorecer los intereses turísticos, inmobiliarios y agroindustriales y, en particular, empresas como Big Cola, Ford y la cementera Apasco. Dice: “Dicho proyecto despojará de sus aguas el tribu yaqui, anulando su autonomía y derecho histórica sobre la Cuenca del Río Yaqui, provocando la destrucción de su territorio y el exterminio definitivo de la tribu, así como la afectación profunda del equilibrio ecológico en el Sur de Sonora y la ruina de los agricultores del valle del yaqui”.

El compañero Ramón Felix, originario del tribu yaqui en Vicam, Sonora y ahora radicado en el Distrito Federal hizo uso del micrófono para decir: “El agua, ciertamente, es de todos, pero también el agua en todas partes hay. Esta agua, muy bien se puede pensar, que los pueblos la pueden compartir. Pero el apremio del agua que hay en el centro del estado, en la capital del estadio, es por razones industriales”. Dice que algunas de las grandes empresas como Ford, Wal-Mart y los grandes agricultores se quejan de la escasez del agua y por eso el gobernador está construyendo el acueducto para llevar el agua que pertenece a la tribu yaqui.

El compañero afirma que el gobernador está en desacato de dos amparos resueltos a favor de la tribu yaqui, uno por el Tribunal Agrario y el otro por la Suprema Corte de Justicia. “Sigue construyendo. Está la maquinaria… El acueducto se construye por el Grupo Carso y su dueño es Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. Entonces el gobernador responde a los intereses de los poderosos, que sean locales, nacionales o trasnacionales. Para él es más fácil burlar las necesidades y los derechos de los pueblos indígenas…Entonces la tribu yaqui se está movilizando para defender nuestra agua, nuestro suelo, nuestro aire”.

En entrevista, Ramón Felix enfatiza que “los pueblos indios estamos resistiendo todos los despojos que en el Siglo XXI todavía continúan después de que han exterminado ya tribus completas, pueblos enteros, que han acabado con recursos naturales, con la ecología de tantos lugares. En el caso de nosotros, quiero resaltar que la tribu yaqui es una de las etnias que tiene mayor grado de autonomía actualmente, que su territorio está debidamente delimitado y debidamente rescatado y gobernado por la tribu”.

––¿Desde hace cuándo?

––En 1939 el Presidente Lázaro Cárdenas decretó la restitución de las tierras y las aguas a la tribu yaqui, pero nada más la mitad del territorio que ellos pelean. Tal vez su gobierno no tuvo fuerza para quitar todo de los agricultores, de los terratenientes, entre ellos generales como Álvaro Obregón, Elías Calles.

––¿Cómo funciona la autonomía en la tribu yaqui?

––Hay un territorio específico y delimitado en el que las autoridades municipales y estatales y federales no ponen gobernantes. Ahí el gobierno se elige localmente a través de comisarios de los ocho pueblos. Hay ocho comisarios. Y hay ocho gobernantes, se llaman cobanaguas y hay un cobanagua yowei, el gobernante mayor. Tienen soberanía. Ellos determinan lo que se construye, lo que no se construye, todos los asuntos civiles y religiosos.

––¿Pero aún con tanta autonomía, no tienen control sobre la construcción del acueducto?

––Legalmente, deben ser los yaquis quienes administran el agua. Según el decreto de Cárdenas, les corresponde 50% del agua. Pero los gobernantes no respetan la ley.

––¿La mayoría de la gente se dedica a la agricultura?

––Sí, a la agricultura y a la pesca porque también tienen alrededor de 350 kilómetros de litorales. Los yaquis son propietarios de sus tierras y algunos las siembran en sociedades comunales, en sociedades colectivas, generalmente núcleos familiares, a veces con alto desarrollo tecnológico. Pero el gobierno a partir de las políticas neoliberales dejó de respaldarlos, les quitó los créditos, vendió los almacenes, vendió la maquinaria que era de los yaquis. Lamentablemente algunos se han visto obligados a rentar sus tierras.

––Entonces la construcción del acueducto es desastrosa para los agricultores.

––Sí, si logran construirlo, será la ruina de los agricultores y los usuarios también. Nos despoja de la fuente de vida.

––Pero los yaquis tienen una larga historia de resistencia, ¿verdad?

––Sí, a fines del Siglo XIX, el gobierno de Porfirio Díaz intentó exterminar a la tribu yaqui porque siempre han defendido la tierra. Han exterminado muchas etnias o las han despojado, pero no pudieron exterminar a la tribu yaqui ni la pudieron despojar. Es la etnia que tiene más firmemente consolidado su territorio porque sobrevivieron al exterminio.

––¿Cómo se dio esto?

––La Guerra del Yaqui duró del 1890 hasta 1910. Durante veinte años el gobierno de Porfirio Díaz agarraba a familias enteras. Las subían a los barcos en el Puerto de Guaymas, y se las llevaban hasta Salina Cruz en Oaxaca. Cruzaban caminando al Istmo y ahí empezaron a vender a los yaquis como esclavos, y los que no los vendían ahí, los volvían a subir en un barco para llevarlos a Yucatán a las fincas henequeneras.

––¿Pero quedó mucha gente en sus tierras?

––Ah sí, y la tribu tenía enfrentamientos militares en una sierra que es como un sombrero al lado de los territorios yaquis. Y esa sierra es la que le permitió la guerra de guerrillas. Desde ahí defendieron sus tierras constantemente cuando los despojaban. Y desde ahí no dejaban desarrollar la economía y la política oficial. Constantemente atacaban trenes, carreteras y militares desde la sierra.

––¿Todo esto fue durante la Guerra del Yaqui?

––Sí, y luego vino la Revolución y la Revolución interrumpió el exterminio. Álvaro Obregón enganchó a muchos yaquis y los incorporó a la Revolución. Derrotaron a Porfirio Díaz. Así que el proceso revolucionario ayudó a salvar a la tribu. Pero Obregón y Carranza les prometieron tierras y no les cumplieron. Cuando se acabó la Revolución, los yaquis esperaban su dotación. Carranza y Obregón se hicieron presidentes y tenían todo el poder para regresarles sus tierras a los indios pero no se las regresaron. En 1929 se realiza el último levantamiento yaqui. Finalmente Lázaro Cárdenas expropia el petróleo y restituye algunas tierras a los indios y por fin en 1939 le restituye la mitad de sus tierras a los yaquis. Hasta la fecha son dueños de su suelo, de su agua, de su cielo, de sus mares. Por eso no aceptan tan fácilmente la imposición del acueducto y por eso estamos en las movilizaciones ahora.
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