"Para Tod@s, Todo. Para Nosotr@s NADA" web de solidari@s con la insurgencia chiapaneca y las luchas indigenas en Venezuela y otras partes

24 may. 2009

Manifiesto (XXV)


ES NUESTRA PATRIA
Hemos resistido toda esta tortura infernal; hemos cargado todo este sufrimiento por cuatro largos siglos, y no hemos desaparecido. Y no sólo que no hemos desaparecido, sino que —y esto es lo mejor— hemos persistido en nuestra lucha libertaria.
El Occidente no nos ha vencido.
Y no nos ha vencido porque somos una raza y una cultura milenaria. Porque somos un pueblo, como el granito de los Andes, material y moralmente fuerte. Porque somos, en fin, una Nación amasada por los Inkas, aquellos estadistas-demiurgos, que no tienen paralelo en la historia de la humanidad.
Y concretándonos a Bolivia, desde 1825 el indio da su sangre y su vida en la guerra; y en la paz, su sudor y su capacidad productora inagotable. En la guerra el indio pelea cara a cara con el enemigo; echa a raudales su sangre y muere en pleno campo de batalla. El indio es el hombre que defiende a la Patria.
El indio arranca de la entraña de las rocas la plata y el estaño; metales que se convierten en la única fuente de divisas —llámense dólares o libras esterlinas— con que subsiste este país (divisas con que también se pagan los Emprésitos). El indio abre el surco en la tierra, deposita la semilla, cuida —como a la niña de sus ojos— la sementera, recoge la cosecha y traslada a los mercados de las ciudades y a las pulperías de las minas, para que el birlochaje blanco-mestizo coma a dos carrillos.
El indio pisa el barro, hace el adobe, pica la piedra, cava el suelo, planta el cimiento, levanta la pared, pone el techo, puertas, ventanas a las casas del cholaje blanco-mestizo. El indio construye las Catedrales y los Palacios. El indio empiedra, pone baldosas a las calles, las plazas, los parques. El indio abre los caminos y edifica las ciudades mestizas. El indio barre las calles y los paseos públicos. El indio carga las montañas de basura y excremento de los muladares; el indio limpia y lava las letrinas y los urinarios públicos y privados de los señores blanco-mestizos del cholaje boliviano.
El indio colma y llena los Cuarteles de las Fuerzas Armadas y de las Policías del país; el indio día y noche se desvela cuidando, fusil y bomba lacrimógena en mano, el "orden público" del régimen imperante.
Todo el peso de la producción de la República cae sobre los hombros del indio. El indio suda sangre para sostener la economía de Bolivia. Mientras el cholaje corrompido, igual que los españoles de la Conquista y la Colonia, vive zambullido dentro de una atmósfera y horizonte de las 3 VES: "vino, baraja y verija". Bebe, juega y fornica. Esa es su vida. Y como todo truhán y bandido, no sólo que despilfarra las riquezas del suelo y subsuelo, sino que por pedazos vende a la misma Patria.

No sólo que no hemos desaparecido,
sino que HEMOS PERSISTIDO
en nuestra LUCHA LIBERTARIA.
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