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20 jul. 2007

La "llamada revolución bolivariana" mantiene política genocida, señalan wayuus



Con críticas a Chávez, pueblo indígena venezolano saluda encuentro del EZLN

San Cristóbal de las Casas, Chis., 19 de julio. Los wayuus de Venezuela saludaron el segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo con un mensaje de hermanamiento que incluyó fuertes críticas al gobierno bolivariano de Hugo Chávez, por "continuar las políticas neoliberales" en tierras indígenas mediante un "doble discurso, que en el fondo es una falta de respeto a las comunidades, una manipulación y, a fin de cuentas, un genocidio".

Dirigiéndose a los pueblos zapatistas y a los suyos -wayuu y añu-, pues "todos somos humanos, hermanos, hermanas, abuelitos, en la defensa de lo que somos", la organización Wayuu del Socuy-Cachirí Maikiralasa'lii expresó: "el levantamiento zapatista del primero de enero de 1994 y el posterior desarrollo de la lucha por la autonomía de las comunidades en rebeldía de Chiapas, no sólo ha representado para todos los pueblos indígenas del continente una contundente referencia de la persistencia del espíritu de rebeldía y resistencia de nuestros pueblos, sino, sobre todo, la insurgencia en el tablero de la lucha política continental de los más
inesperados por considerarlos como inexistentes, desaparecidos de un pasado lejano, los ya muertos, insignificantes por ser muy minorías, atrasados, prehistóricos y cualquier otro apelativo despectivo con que a lo largo de la historia colonial y neocolonial se nos ha vaciado de nuestra propia historia".

Los wayuu reconocieron "la férrea demostración que a lo largo de todos estos años de lucha las comunidades autónomas zapatistas en rebeldía han sostenido en contra de los más poderosos enemigos; forma parte de la larga lucha de resistencia que todos los pueblos indígenas del continente han mantenido por más de 500 años; sin embargo, por primera vez, esta resistencia ha sido asumida con la resuelta decisión de ser y ejercer, de una vez y para siempre, la autonomía y libertad sin pedir permiso. Tal es
la más grande enseñanza zapatista a todos los pueblos indígenas del mundo".

Los wayuu han atendido el llamado de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y de la otra campaña, "pues, a pesar de que en nuestro país las fuerzas que actualmente ocupan el gobierno de Venezuela se autoproclaman socialistas, revolucionarias y antimperialistas, la lucha por la sobrevivencia de nuestras comunidades y culturas es nuestra más grande urgencia. Por encima de los discursos antiBush y supuestamente
antineoliberales de Hugo Chávez, es un hecho que los planes de desarrollo económico de la llamada revolución bolivariana representan la puesta en marcha de los proyectos y programas de las trasnacionales de la globalización, de sus entes financieros (FMI y BM) y del Estado estadunidense en nuestro país".

A contracorriente de lo que proclama la experiencia chavista, los wayuu, añu y barí señalan: "son los representantes del Estado-gobierno los que han pactado con trasnacionales imperialistas la entrega de territorios indígenas en todo el país para la explotación de recursos mineros, carboníferos, gasíferos y petroleros, en contra de la voluntad y decisión de las comunidades indígenas de Venezuela".

Por cierto, la prensa y los intelectuales chavistas han acusado a los wayuu de "contrarrevolucionarios", y de "hacer el juego a la derecha".

Recurren a un ejemplo: "lo que para los pueblos indígenas y campesinos de México representa el Plan Puebla-Panamá en cuanto al despojo de sus tierras, la liquidación de sus economías de subsistencia y la pérdida de recursos bioenergéticos, para nosotros lo expresan los 'ejes de desarrollo', vinculados al gran programa imperial denominado Infraestructuras de Integración de la Región de Sur América, y que de manera 'desconcertante' (palabra utilizada por el subcomandante Marcos respecto a la experiencia venezolana) constituye el eje central de la política económica de la revolución bolivariana".

El pasado primero de mayo el presidente Chávez se comprometió a no realizar avances por petróleo y carbón en territorios indígenas si esto afectaba a los pueblos. "No pasaron muchos días cuando la empresa del Estado-gobierno (Corpozulia) y las trasnacionales concesionarias iniciaron una agresiva campaña en la continuidad de las tareas exploratorias".

Además, "con el apoyo de la principal industria del Estado (Petróleos de Venezuela) y las Fuerzas Armadas Nacionales, se han dado a la tarea de buscar dividir a las comunidades mediante programas populistas y asistencialistas".
Hermann Bellinghausen
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